DOMINGO 25/10 La obediencia que nos hace vivir, y la desobediencia que nos hace huir
26/10/2026
2 Timoteo 1:5-6 [5]trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. [6]Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.
Una madre no solamente da vida: también puede dejar una huella espiritual que acompañe a sus hijos toda la vida.
La mayor herencia no es material, sino una fe verdadera que los acerque a Dios.
En este Día de la Madre, honremos a nuestras madres, pero recordemos también que la mayor bendición que podemos dejar a nuestros hijos es conducirlos a Cristo.
“Una madre puede dejar una herencia que el tiempo no destruye: una fe que sigue hablando aun cuando ella ya no está”.
Éxodo 20:12.
La historia de Loida, Eunice y Timoteo nos enseña: una madre que vive y enseña la fe, está haciendo la obra más grande del mundo.
Lo que hoy siembras en tus hijos o en quienes te rodean, mañana será fruto que bendecirá a generaciones.
«Bienaventurada la mujer que teme a Jehová» (Proverbios 31:30).

26/10/2026
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